Egurtek 2026: construir en madera, repensar cómo construimos.

La presencia de ecoHUB en Egurtek nos invita a reflexionar sobre el rumbo de la construcción industrializada: precisión, flexibilidad y una relación más consciente con los recursos y el territorio.

¿Cómo debería ser un edificio pensado para durar? Durante mucho tiempo, la respuesta se ha asociado a su resistencia y permanencia. Hoy necesitamos añadir otras preguntas: ¿podrá adaptarse a nuevos usos?, ¿será sencillo rehabilitarlo?, ¿qué ocurrirá con sus materiales cuando dejen de cumplir su función?

Con estas inquietudes como telón de fondo, ecoHUB ha estado presente en la 11.ª edición de Egurtek, el Foro Internacional de Arquitectura y Construcción en Madera, celebrado los días 28 y 29 de octubre en Bilbao Exhibition Centre. El encuentro ha reunido arquitectura, industria y conocimiento técnico alrededor de un material que está abriendo nuevas posibilidades para transformar la edificación.

Desde EcoHUB, nuestra lectura del encuentro apunta a una cuestión de fondo: la evolución de la construcción en madera implica revisar cómo diseñamos, cómo producimos y qué futuro imaginamos para los edificios.

Industrializar empieza en el proyecto

La prefabricación y los sistemas constructivos en madera estuvieron presentes en los contenidos del foro, junto con la vivienda, la rehabilitación y las grandes estructuras. Las propuestas de Arrokabe Arquitectos, los sistemas flexibles presentados por Oliver Sterl y el estadio San Carlos de Apoquindo, abordado por Borja Gómez, de IDOM, muestran la diversidad de escalas en las que se desarrolla esta conversación.

Esa diversidad permite cuestionar una asociación todavía frecuente: que industrializar conduce necesariamente a una arquitectura repetitiva. Estandarizar determinados componentes puede dejar espacio para resolver con mayor atención el lugar, la distribución o las necesidades de quienes van a habitarlo.

Pero exige cambiar la forma de trabajar. Fabricar elementos antes de que lleguen a la obra obliga a anticipar decisiones y coordinar diseño, ingeniería, fabricación y montaje. La precisión se construye desde el inicio del proyecto.

Ahí reside una de las oportunidades de la industrialización: reducir la improvisación y mejorar el control de los procesos. La producción en entornos controlados puede favorecer un uso más eficiente de los materiales y reducir residuos y defectos, aunque el resultado depende del sistema y de su ejecución.

La pregunta para el sector es cómo convertir esa capacidad técnica en edificios mejores para las personas.

Diseñar también para lo que vendrá

La reversibilidad, abordada en el programa por Christophe Ouhayoun, de KOZ, introduce una reflexión especialmente relevante: un edificio puede concebirse desde el principio para transformarse.

Una vivienda cambia con sus habitantes. Un espacio de trabajo puede necesitar otra distribución. Un inmueble puede perder su uso original y encontrar uno nuevo. Incorporar estas posibilidades al proyecto supone reconocer que la vida del edificio será más larga y compleja que el encargo que lo hizo posible.

Los sistemas modulares y las conexiones diseñadas para desmontarse pueden facilitar la sustitución, recuperación y reutilización de componentes. Es una línea de trabajo que el Centro Común de Investigación de la Comisión Europea está estudiando mediante sistemas de paneles de madera reutilizables y soluciones para rehabilitación.

Desde esta perspectiva, construir para durar también significa construir para cambiar. Y obliga a plantearnos cuánto valor conservamos cuando intervenimos en un edificio y cuánto perdemos por no haber previsto su transformación.

La innovación también tiene raíces

El programa de Egurtek conectó la innovación con el paisaje, la tradición y los recursos del territorio.

Las propuestas de MoDusArchitects, MOLArquitectura y Martín Hurtado situaron esas relaciones en el centro de distintas maneras de trabajar con madera.

Para la construcción industrializada, esta mirada resulta fundamental. Desarrollar sistemas capaces de responder a una demanda creciente requiere preguntarse también de dónde proceden los materiales, qué capacidad tiene la industria cercana y qué conocimiento local puede incorporarse.

La madera invita a conectar el edificio con una cadena de decisiones que comienza mucho antes de la obra: en el bosque, su gestión y su transformación. Su potencial ambiental debe valorarse considerando la durabilidad, los procesos productivos, el transporte y las posibilidades de recuperación al final de cada uso.

Nuestra reflexión es que la innovación adquiere mayor sentido cuando ayuda a fortalecer esa relación entre recursos, industria y territorio.

Una transformación que necesita colaboración

La convivencia de congreso, jornadas técnicas y zona expositiva en Egurtek pone de relieve la importancia de acercar a quienes proyectan, fabrican, construyen e investigan.

Desde EcoHUB, centro de negocios en bioconstrucción, entendemos estos espacios como una oportunidad para compartir preguntas y crear alianzas. Esa misma voluntad forma parte de ECOCONSTRUIR: impulsar el encuentro entre profesionales y soluciones que contribuyan a una construcción más sostenible.

Egurtek nos deja una pregunta que merece acompañar a cada nuevo proyecto: ¿estamos diseñando los edificios únicamente para entregarlos o también para todo lo que ocurrirá después?

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